Sobre la coacción y la seguridad del voto electrónico

Sobre la coacción y la seguridad del voto electrónico

¿Es seguro el voto electrónico? No. Siguiente pregunta. Espera un momento, vamos a ver, ¿pero no desarrolláis en Agora Voting un sistema de Votación que pretende ser seguro? Sí y no. ¿cómo? Si con “seguro” te refieres a 100% seguro, la respuesta es no, porque eso es pedir imposibles. Si en cambio cuando dices “seguro” te refieres a que intentamos hacer el sistema más seguro dentro de nuestras capacidades y habilidades, entonces la respuesta es sí.

Ningún sistema de votación es 100% seguro. De hecho, seguro en esta vida hay realmente muy pocas cosas. Hay quien decía que lo único seguro en esta vida es la muerte y los impuestos. Pero incluso hay quien disputa esta afirmación: hay científicos empeñados en burlar al de la guadaña y algunos liberales se resisten a aceptar la mera idea de los impuestos.

Lo mismo da un sistema de voto en papel o electrónico. Quien diga que un sistema electoral es 100% seguro, o falta a la verdad o se engaña a sí mismo. El fraude electoral ha existido desde que existen elecciones. Muchos de los sistemas electorales actuales en países democráticos han ido evolucionando e incorporando toda una suerte de medidas de seguridad. A pesar de ello, aun en el siglo XXI, llegan noticias de irregularidades en procesos electorales de diversas partes del mundo.

El concepto de seguridad también ha evolucionado. Como ejemplo, antes el voto no era secreto, y sin embargo ahora se considera una medida de fundamental para evitar la coacción. Lo que ayer se consideraba como seguro, hoy se considera atrasado. Así es la vida.

Conviene también hacer distinción entre voto electrónico y voto por Internet. Porque no son lo mismo ¿se dan cuenta? En el voto electrónico pueden usarse urnas electrónicas no conectadas a Internet. Y las medidas de seguridad que se pueden implementar en el voto en papel, voto electrónico y el voto por Internet son diferentes.

Por ejemplo cuando votas en papel en España en unas elecciones generales, todo el mundo sabe que el voto es secreto ¿cierto? No tan rápido, forastero. Eso no es del todo cierto. Es cierto que nadie registra oficialmente quien vota a quien, pero por otra parte no se aplican todas las medidas de seguridad necesarias para garantizar realmente el secreto del voto. Nadie te obliga a meterte tú solito en la cabina de votación con papeletas de varios partidos, cerrar la cortinilla y meter la papeleta de tu partido en el sobre sin que nadie pueda observarte.

De hecho, en la inmensa mayoría de los casos, la gente no usa las cabinas de votación, sino que coge la papeleta de la mesa y meten la papeleta en el sobre. Así, sin protección, como si nada. ¡Yo mismo reconozco haberlo hecho! Acompañado de familiares y vecinos. Cualquiera podría estar allí a tu lado, observando atentamente que metes la papeleta correcta en tu sobre. Y es posible que como no metas la papeleta correcta, te caiga una buena. Te eche de casa, te despidan del trabajo, o quizás tu marido maltratador tenga una nueva excusa para pegarte una paliza. Violencia de género lo llaman algunos… no nos vamos a poner a discutir el término: baste con decir que en el contexto de las votaciones, en general a toda ese tipo de situaciones lo llamamos coacción.

Y sintiéndolo mucho por los españoles que estén realizando acciones de “movilidad exterior”, en el voto por correo, la posibilidad de coacción es aún mayor. El acto de meter la papeleta de tu partido en el sobre no has de hacerlo en un lugar público y seguro como el colegio electoral. A lo mejor tu jefe te obliga a hacerlo en la oficina. O quizás en.. mejor me callo para no dar ideas, ya saben. El hecho es que puedes votar desde cualquier lugar del planeta, y por tanto la facilidad de coacción es mayor. Sin embargo, escucho poca gente quejarse de esto, y en general la población asume que el voto es efectivamente secreto en las elecciones en España.

Y todo esto lo cuento porque cuando alguien intenta buscarle “las cosquillas” al voto electrónico, una de las primeras cosas que te suelen decir es “ah, pero es que con el voto electrónico puede haber coacción”. Así como lo oyen. En realidad, eso no tiene porqué ser cierto. Recordemos, voto electrónico no es lo mismo que el voto por Internet. ¿ahora véis por qué mencioné antes la diferencia no? Era una trampa. El voto electrónico puede materializarse con urnas electrónicas en los colegios electorales. Urnas que podrían estar dentro de una cabina con una cortinilla, donde sólo se permitiese entrar a una persona cada vez.

Pero miremos el bosque y no el árbol. Es cierto, en el voto por Internet también puede haber coacción. Y eso alarma a la gente, y asume que ya ha encontrado un argumento incontestable. Es el típico fenómeno del alarmismo ante la novedad, de la resistencia al cambio. Viene algo nuevo, la gente se pone a agitar los brazos pegando saltos y llevándoselas manos a la cabeza. Luego resulta que no era para tanto. Luego resulta que, el insalvable problema que parecía plantear el voto electrónico no es un argumento válido en su contra porque de hecho el voto en papel padece exactamente del mismo problema.

Y además resulta que esta novedad, que es el voto electrónico, tiene también ventajas de seguridad. Por ejemplo, en unas elecciones generales la veracidad del recuento depende de unos pocos apoderados e interventores. No es viable que cualquiera fácilmente y a posteriori verifique la validez de un recuento. En cambio, en un sistema de voto electrónico como el de Agora Voting esto sí que es posible: puedes verificar el recuento tranquilamente desde tu casa con un ordenador. Y eso sí que es una clara ventaja.

También es cierto que el voto electrónico no tiene porqué sustituir por completo al voto en papel. ¿te gusta el voto en papel? Pues vota en papel. Vota y deja votar, hakuna matata. El voto en papel no va a desaparecer en elecciones institucionales tan fácilmente ni nadie lo está pidiendo. Normalmente, en todo caso se habilitan ambos sistemas en paralelo.

Obviamente, cuando se valora una nueva tecnología, no sólo hay que valorar las cuestiones de seguridad. También su accesibilidad, por ejemplo. ¿Sabían que Agora Voting ha colaborado con la Fundación ONCE? Resulta que los discapacitados lo tienen claro desde hace tiempo: demandan el voto por Internet. Por ahora, ningún gobierno en España les ha hecho caso en su demanda. Muchos colegios electorales no están adaptados para ciegos, y muchos discapacitados tienen incluso problemas para salir de su casa. En cambio, lo que sí que tienen seguro adaptado y bien configurado es su ordenador. Cosas de la vida.

3 Responses to “Sobre la coacción y la seguridad del voto electrónico”


  1. 1 Rafa Vargas septiembre 22, 2014 a las 10:22 am

    nadie registra oficialmente quien vota a quien, pero otra parte no se aplican todas las medidas de seguridad necesarias para garantizar realmente el secreto del voto

    Recuerda que el gobierno tiene tus huellas dactilares y tú no usas guantes cuando vas a votar…🙂

  2. 2 FerN octubre 21, 2014 a las 11:43 am

    Un trabajo excelente en la programación de Agora Voting. Yo mismo he llegado aquí por plantearme el mismo problema que desenmarañas en este artículo. Y me ha cambiado, en parte, la percepción. (Siempre hay que dejar lugar a la mejora).

    Un saludo.

  3. 3 cmezgar diciembre 30, 2014 a las 7:32 am

    Totalmente de acuerdo, los argumentos en contra del voto electrónico se puede aplicar al voto tradicional por lo que cuando intento hacer divulgación sobre el tema entre mis contactos siempre intento destacar las ventajas que ofrece el voto electrónico, que para mi se resumen en el lema “votar más y mejor”.

    El voto electrónico nos permite hacer más votaciones, principalmente cuando se pueden hacer por Internet, “votar más” y además permite a terceros el poder validar los resultados, e incluso si añadimos firma electrónica se podría delegar y poner en práctica la democracia liquida, por lo que tenemos más diversidad de maneras de votar, “votar mejor”.

    Y ante un posible ataque masivo, que pueda influenciar en los resultados, creo que una buena defensa es la validación masiva de los mismos, que permitiría a terceros interesados el descubrir que las cuentas de votos no cuadran.

    Por cierto, enhorabuena y gracias por el trabajo que hacéis con Agora Voting


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