Puntos de inflexión ocultos

Soylent green

Soylent green

El otro día participé en una interesante jornada que organizaron los Piratas de Cataluña. Se habló de los problemas que podría tener la delegación de voto cuando la gente deja de participar y la delegación no caduca. Se me vino la idea de que que en esa situación, podría ocurrir algunos delegados acaparasen un poder que paralizase el partido completamente y sin remedio.

Para poder salir de una situación de parálisis semejante, se me ocurrió que por ejemplo para poder cambiar el sistema de votación no se cuenten los votos delegados. De esa manera los delegados no podrían evitar que los que sí estén activos establezcan un sistema de votación que permita avanzar al partido.

Algo parecido de hecho pasó en el Partido Pirata nacional cuando se estableció que para cambiar ciertas partes de los estatutos era necesario que se aprobase con algo así como un 90% del voto a favor de los afiliados. Y claro, precisamente era necesario cambiar esa parte de los estatutos porque se habían quedado estancados, y muchos afiliados ya no participaban en nada debido a este estancamiento. Ahora tenemos una situación parecida al anterior pero que se podría solucionar con aquello que provocaba el problema en el anterior caso: la delegación de voto. Qué ironía. Qué complicado es el mundo. No hay soluciones universales.

Por otra parte, Estados Unidos tiene el mayor ratio de encarcelación por cantidad de habitantes del mundo: 716 presos por cada cien mil habitantes. En España por ejemplo tenemos un ratio ~4 veces menor. Como comentan en slashdot, La privatización de las cárceles ha hecho que se conviertan en un gran negocio privado, un negocio que se alimenta de gente que desaparece de las calles, igual que en la película Soylent Green. Traduzco el comentario de slashdot:

Donde yo vivo, las prisiones están privatizadas, y forman un grupo de presión extremadamente potente. Si un fiscal de distrito no intenta condenar con la mayor cantidad de delitos posibles a los acusados, en las próximas votaciones será reemplazado por uno que si lo haga. Si un juez no firma sentencias de condenas máximas y mantiene un alto ratio de condenados, también se les echa. Incluso los policías tienen cuotas de gente a llevarse esposados o se les promociona si tienen muchos arrestos..

Así que las prisiones no son para castigar: sino para que unos pocos ganen dinero. Si te fijas en las empresas privadas de prisiones, de hecho han tenido un crecimiento como el de Apple, y no tiene pinta de parar.

Como responde alguien en otro comentario, nunca deberíamos tener un gobierno que esté incentivado para promover el crimen ni la criminalización, y el lobby de las prisiones privadas consigue precisamente eso, pero es posible que muchos no se den cuenta de lo grave que puede ser este problema porque es algo a medio-largo plazo, y a lo mejor simplemente se quedan en la superficie: tenemos poco dinero, soy liberal y creo que el estado debe ser mínimo, así que el libre mercado nos haga ahorrar en prisiones. Cuando al final, de hecho incluso aceptando esa premisa, terminamos pagando más porque tendremos 4 veces más de presos.

Nótese que este tipo de incentivos perversos pueden encontrarse en la industria farmacéutica, las grandes eléctricas, y lo estamos empezando a ver en el mundo tecnológico. Como comentan en el artículo sobre las multinacionales de la wikipedia, la elevación a la primacía de este tipo de empresas a partir de las Segunda Guerra Mundial tiene profundas implicaciones económicas, sociales y políticas: cuando los intereses de una pocas personas que constituyen sus accionistas mayoritarios no coinciden con los de la sociedad, tenemos un problema muy gordo. Y eso pasa muy a menudo.

Todos estos casos ponen de manifiesto que hay eventos que sin lugar a dudas son los que terminan provocando una deriva negativa en una organización o incluso una sociedad, una deriva que provoca un círculo vicioso del cual es muy difícil salir a posteriori: pueden significar desde la muerte por paralización de un partido político hasta provocar directamente una deriva totalmente distópica de una sociedad.

Necesitamos establecer mecanismos de contrapoder, de vigilancia. Pero incluso eso no basta para arreglar todos los problemas. Es aun más importante que cada individuo de nuestra sociedad tenga un espíritu crítico, un civismo que le lleve a mirar por el bien común. Es por eso que la educación es la clave de todo. Tenemos que invertir en educación de calidad. Al final no importa tanto el sistema político porque eso además puede cambiar: la mejor sociedad es aquella que tiene a los mejores ciudadanos.

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