Archivo para 23 septiembre 2013

Recetas para revertir la doctrina del shock

En estos tiempos de crisis, el gobierno no para de promulgar leyes y decretos en contra de los intereses de los ciudadanos, incumpliendo de forma patente sus promesas electorales. Mientras tanto, la inmensa mayoría de la población asiste perpleja a este esperpento, como esperando a que lleguen tiempos mejores por arte de magia.

Estamos tan mal que de vez en cuando alguien se quema a lo bonzo o una pareja de ancianos se suicida cuando les van a desahuciar. Y sigue habiendo desahucios, y hambre y miseria en España. Nos venden que hemos tocado fondo y que ya hay brotes verdes: 34 parados menos, ya remontamos, solo un poquito (o una década) más.

El pueblo Español sufre pero aguanta y aguanta. La gente de a pie sabe que no sirve de nada protestar, así que sufren en silencio. ¿Para qué voy a protestar contra la nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual cuando abuelos desahuciados se están suicidando? Y con ese razonamiento, se termina por no protestar por lo uno ni por lo otro. Vivimos al día y a verlas venir.

A eso se le llama indefensión aprendida: es una actitud de pasividad producida por la doctrina del shock, una táctica antidemocrática propia de gobernantes déspotas. Lamentablemente, también es la marca de una España cada vez más rancia y decadente.

Porque la democracia no es sólo votar cada cuatro años; es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Y para eso el pueblo debe hablar primero, y ser escuchado segundo. Ahora mismo ni tenemos pueblo, ni habla, ni se le escucha. No tenemos pueblo porque estamos divididos y acojonados, y por eso ni decimos lo que pensamos ni mucho menos el gobierno actúa a favor de los intereses de la ciudadanía.

¿Y esto cómo lo arreglamos?

La democracia se gana primero creyéndonoslo nosotros mismos. Sin eso, todo está perdido. Necesitamos que la gente vuelva a cooperar, a organizarse, a expresarse, a actuar en política, a recuperar las ganas por trabajar de forma honesta por un mundo mejor. Que vuelva un espíritu de mejora, de discusión con trasfondo, de tomar las riendas de nuestro futuro. Del “sí se puede, y lo vamos a demostrar“.

Para que todo esto ocurra, hay que darle poder al ciudadano. Poder de decisión real. Es la única manera, la única de romper con la indefensión aprendida y la doctrina del shock. Cuando alguien está indefenso, no sirve con protegerle. Eso no le quita el miedo ni le cura la autoestima. Debe aprender a luchar, a defenderse y confiar en si mismo. Debe de tomar el control de lo que le pasa.

Hay muchas formas de devolverle el poder al ciudadano, de darle el protagonismo y la batuta. Nosotros quisimos demostrarlo haciendo la primera experiencia de democracia directa en el Congreso de los Diputados. El diputado de Compromis-Equo Joan Baldoví nos cedió a todos los ciudadanos su escaño para votar la Ley de Transparencia por Internet.

Es una experiencia que salió bien y que volveremos a repetir. Hay un 50% de electores que pasa de la política actualmente. Los políticos deben esforzarse no en repartirse los pocos escaños por aquellos que les votan, sino en recuperar la confianza de aquellos que no lo hacen. El nuestro fue un humilde primer paso, pero firme. Y daremos más. Yo espero que otros ciudadanos y también políticos se unan a nosotros para repetir la experiencia en esta y otras cámaras de representantes. Tenemos que demostrar que existe otro tipo de política, cercana a los ciudadanos donde son ellos los que deciden: una política transparente y honesta.

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