Tecnología, empleo y sociedad

Estaba leyendo esta mañana una interesante noticia en slashdot donde se preguntaban si la tecnología es causa de desempleo. Creo que esto es una buena reflexión porque no solemos tenerlo en cuenta, pero que la respuesta claramente es afirmativa. Gracias a la tecnología puedo pedir cita al médico por Internet, las fábricas de coches son automatizadas, y en el campo trabaja mucha menos gente que antes. Tampoco existe ya el trabajo del aguador, del vendedor ambulante de enciclopedias, del lechero, del vendedor de hielo… todos han sido sustituídos por máquinas. Por tanto es causa de desempleo.

La tecnología también es causa de empleo, porque tiene que haber gente programando la web para pedir cita, creando las máquinas que crean coches y manteniéndolas, y lo mismo con las máquinas usadas en la agricultura. Pero el balance neto de empleo es sin duda negativo.

Además no sólo existen menos empleos en balance neto debido a la tecnología, sino que también gracias a ella es posible la deslocalización. Por tanto trabajos que antes se realizaban dentro del propio país, ahora se realizan en el país que más barato pueda salir. Centro de atención telefónica al cliente en Sudamérica, cárnicas del software en la India.

Los efectos de la tecnología pueden ser devastadores en una economía en poco tiempo. Dentro de poco tiempo probablemente saltemos a los coches que se conducen solos. Taxis, autobuses, camiones: todos saldrán más baratos y se perderán miles de trabajos en el sector, y provocará una gran resistencia, incluso con toda seguridad habrá leyes para proteger el sector. Pero ya nadie se acuerda de los vendedores de hielo, que lo traían en barco desde lugares más fríos. Toda esa resistencia a la tecnología es inútil.

No sólo la tecnología ha traído más paro. También otros factores por supuesto han afectado. La sociedad ha cambiado, y la incorporación de la mujer al trabajo ha hecho que muchas mujeres que trabajaban de amas de casa ahora estén en el paro.

Como Ingeniero, o de forma más general, como promotor del avance tecnológico, me dedico a automatizar cosas, solventar problemas que al final se traducen en hacer innecesario el trabajo de otras personas. Mi trabajo es enviar al paro a otras personas.

En la revolución industrial las máquinas comenzaron a realizar trabajos manuales, trabajos físicos. El avance en ese ámbito continúa: la automatización de la construcción de las casas, por ejemplo, parece a la vuelta de la esquina. Sin embargo a principios del siglo XXI, las máquinas están tomando también posiciones, gracias a personas como yo he de añadir, en la realización de trabajos de un carácter menos físico y más intelectual. Se trata de automatizar tareas como las que hace la cajera del supermercado, por ejemplo.

Acabo de exponer algunos planteamientos en términos de la máquina y el avance tecnológicos como enemigos de la humanidad: “Están tomando posiciones”, “eliminando puestos de trabajo”. Y no es para menos. Ciertamente, el avance tecnológico parece imparable pero nadie sabe exactamente hacia donde va a derivar.

Ha habido conocidas obras de ficción como Matrix o Terminator donde las máquinas pasan de servir al hombre a esclavizarlo o someterlo. En realidad, de una manera más sutil pero igualmente pervasiva eso es lo que está ocurriendo. Pero la culpa de esto no es de las máquinas: es del hombre. La tecnología avanza a un ritmo mayor que la política, la filosofía. No hay que intentar parar el avance tecnológico, porque de por sí no es malo, pero hemos de  adaptar la organización de la sociedad a los tiempos actuales.

Las máquinas las creamos, compramos y utilizamos primordialmente porque nos son útiles, están a nuestro servicio. El secador de pelo, el móvil, el fregaplatos: todos son instrumentos útiles, que sin embargo han eliminado más trabajos de los que han creado. Esto genera paro, o mejor dicho ociosidad: se puede hacer lo mismo que antes, pero con menos gente. Y eso no es malo per se.

El problema es que la gente en paro no tiene dinero con el que pagar la luz, la comida, el techo donde se cobija. Pero eso no es un problema tecnológico, sino organizativo, social. Ocurre primero que las personas que tienen máquinas trabajando para sí pueden automatizar su negocio y escalarlo para ganar más dinero: así Bill Gates consiguió ser la persona más rica del mundo, por ejemplo. Pero también ocurre el efecto raqueta: debido a que la automatización en nuestra sociedad genera paro y desigualdad (más pobres desempleados, y menos ricos pero con mayor riqueza), también hay menos personas que puedan comprarle licencias de Windows a Bill Gates. No obstante hay suficientes como para que siga siendo rico, y mantener así el status quo, un equilibrio estable.

Algunas soluciones se han propuesta a este problema. Bertrand Russell propuso reducir la jornada laboral a 4 horas en su Elogio a la ociosidad. Otras solución propuest ha sido del tipo proteccionista, que no se acepte la venta de productos hechos con condiciones de esclavitud o indignas. Otra solución bien conocida es la del comunismo, que el pueblo se haga con los “medios de producción” para que así se reparta la riqueza de forma más equitativa. Otra solución propuesta ha sido el capitalismo, donde la mano invisible del mercado resuelve los problemas.

La jornada laboral de cuatro horas es desde luego interesante, pero no suficiente. Cuanto más automatización haya menos horas de trabajo humano serán necesarias y tocarán a menos por persona. Y como sabemos bien en la informática, el mito de los hombres por mes no escala: el trabajo de una persona en diez meses no lo pueden hacer 10 en uno, y el trabajo de una persona a jornada completa no lo hacen dos personas a media jornada: hay que tener en cuenta que se es más eficiente cuanta menos comunicación sea necesaria, por ejemplo. Sin embargo dado que hay pocas personas necesarias, es algo que nos podríamos permitir como sociedad, por tanto limitar la jornada laboral es una medida interesante para reducir la tasa de desempleo, aumentando la ociosidad. Pero probablemente siga habiendo personas en paro y en la pobreza si solo se aplica esta medida.

Las soluciones proteccionistas son limitadas y poco funcionales, si no se realizan de forma adecuada. En vez de prohibir, es mucho mejor aumentar las tasas e impuestos, para fomentar aquello que creemos conveniente. De esa manera si en esos países cuyas importaciones están tasadas mejoran las condiciones de trabajo, bajarán los impuestos y aumentarán sus ventas y por tanto les interesa que dichas condiciones mejoren.

Por otra parte, las soluciones comunistas del tipo “casi todo es propiedad del estado y el estado decide cuantos zapatos hacer al año” claramente no funcionan porque ahogan la iniciativa privada, y las personas se mueven fundamentalmente por intereses personales, por lo que es una estrategia que paraliza a la sociedad.  No obstante en vez de llegar al extremo, se puede aplicar una táctica parecida a la anterior: aplicar impuestos. Eso ya lo hacemos en mayor o menor medida ahora mismo.

Puede que gracias al avance tecnológico gente como Bill Gates gane mucho dinero y mucha gente termine en el paro, generando desigualdad, pero mediante la vía impositiva se reparten parte de dichas ganancias entre la sociedad en la que Bill Gates también convive, permitiendo un equilibrio. Esto es más o menos lo que propuso el New Deal.

Por último, de entre las propuestas mencionadas, la mano invisible del mercado ha demostrado que tiene desde luego la capacidad de fomentar la iniciativa privada. También ha demostrado su capacidad de generar pobreza y desigualdad, en un mundo donde existe el libre movimiento de mercancías pero no de personas, y fomenta la concentración de capital, la corrupción, etc. La fuerza sin control no sirve de nada: el potencial del capitalismo de beneficiar a la sociedad sólo se desarrolla cuando se establecen y hacen cumplir unas reglas de juego ajustadas, claras y justas.

Los desempleados no son gente mala, son personas que nuestra sociedad  tiene capacidad para mantener y la obligación moral de hacerlo, puesto que su desempleo es fruto precisamente de esa sociedad donde viven. Tenemos que encontrar un equilibrio social por el cual las personas de base tengan sus necesidades cubiertas pero se fomente la iniciativa privada para que la sociedad avance, que el esfuerzo esté debidamente recompensado.

No obstante este aumento de la acción del estado para repartir riqueza sólo puede ocurrir si el estado funciona de forma transparente y sin corrupción. De otra manera, los aumentos de impuestos irán a parar a tapar los agujeros que los desmanes políticos han creado. Quizás ni si quiera sea necesario al final aumentar los ingresos del estado; quizás baste realizar acciones más efectivas para conseguir que el coficiente de Gini baje y mantener el estado del bienestar.

Para luchar contra la corrupción es necesario aumentar la transparencia y para evitar que vuelva a ocurrir hay que establecer un sistema de check & balances efectivo, hay que permitir y fomentar que la ciudadanía tome decisiones. En Suiza, si la ciudadanía está en contra de una ley del gobierno, no tiene que esperar cuatro años para votar: pueden unilateralmente convocar un referéndum vinculante específicamente esa ley. Eso es check & balances. Y eso es democracia líquida: porque es una mezcla entre democracia directa y democracia representativa. Y es la clave para una sociedad más viable y justa.

2 Responses to “Tecnología, empleo y sociedad”


  1. 1 Rafa Vargas diciembre 14, 2012 a las 3:11 pm

    Buena reflexión. No olvides la parte genética…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s





A %d blogueros les gusta esto: