Archivo para 4 marzo 2012

Comentario sobre el libro Todo es mío

En Todo es mío el autor, mi amigo y “socio trabajador” de Wadobo danigm plantea una realidad alternativa donde las personas actúan de forma fundamentalmente cooperativa, donde los ciudadanos realizan los distintos trabajos necesarios para que una sociedad tecnológica como la nuestra funcione de forma altruista sin pedir nada a cambio y de hecho en dicha una sociedad en la que no existe el dinero.

En cada capítulo y a través de los ojos del protagonista, con el cual el lector rápidamente se identifica, se descubre una sociedad atrayente por ser utópica pero a la vez remotamente plausible. Resulta por tanto un agradable ejercicio de ciencia ficción.

¿Sería posible que una sociedad funcionase de esa manera? Es la pregunta que uno se plantea al leer libro, que reivindica un mundo donde las personas miran más por su prójimo que por sí mismos. De hecho es precisamente ese dilema el que habría que resolver para poder dar respuesta a la pregunta.

Se trata de una cuestión no baladí y que guarda estrecha relación con el dilema del prisionero y la teoría de juegos. A ese respecto recomiendo encarecidamente leer el post en el blog Historias de la ciencia acerca del libro El dilema del prisionero: en él se explica cómo muchas situaciones se ajustan a un problema del tipo dilema del prisionero y se sacan algunas conclusiones bastante sorprendentes.

Un ejemplo y cito del post mencionado, es el de aquella caja donde hay diarios en la que debe depositarse una moneda y coger uno. Nada nos impide cogerlo sin depositar dicha moneda pero si todo oel mundo hiciera lo mismo, pasaría lo que en nuestro país: que no existen. Pero por otra parte otro problema de tipo dilema del prisionero es el pagar recompensa por un rescate en caso de secuestro: si nadie pagara rescates, no habría secuestradores.

Ambas cosas pueden parecer una cuestión moral, que siempre hay que ser solidario y cooperar entre todos, pero probablemente nadie en su sano juicio dejaría de pagar el rescate de un ser querido en caso de tener la posibilidad de hacerlo. Se trata de un problema donde el raciocinio no ayuda mucho al entrar en conflicto el interés privado y el colectivo.

Existen comportamientos en el reino animal donde el dilema del prisionero se resuelve de forma inverosímil, puesto que las dos partes salen beneficiadas al cooperar incluso teniendo en cuenta que una de las partes está en un situación de clara superioridad. Cita el post de Historias de la Ciencia un caso en el que hay una especie de ave (chorlito) que que se mete en las enormes bocas de los cocodrilos para alimentarse de parásitos y los cocodrilos no se las comen.

Si hasta algunos animales depredadores han llegado a resolver de forma cooperativa sus problemas, ¿por qué demonios no podemos hacer lo mismo los seres humanos? ¿Porqué necesitamos dinero en vez de actuar simple y llanamente de forma cooperativa por el bien común?

El caso del cocodrilo es una de las posibles soluciones al dilema del prisionero a nivel evolutivo, pero no la única. La selección natural simplemente prefiere aquellos comportamientos que maximizan el nivel de supervivencia. En un nido de pájaros, los glotones sobrevivirán a costa de los que comparten y acabarán por sustituirlos.

El problema del ser humano es precisamente nuestra gran capacidad intelectual. Tenemos más capacidad intelectual de la que sabemos manejar de forma responsable. Igual que los cocodrilos, en un mundo idílico como el planteado en Todo es Mío, es posible que muchas personas colaborasen, pero otras tantas actuarían de forma irremediablemente irresponsable y egoísta. De hecho ese cuestión también se plantea en el libro cuando se descubre la trama final en los últimos capítulos.

El dinero es una forma que tenemos los seres humanos de ser egoístas y velar cada uno por nuestro propio interés. No concibo una sociedad donde no exista el dinero porque aunque no hubiese una moneda de curso legal, habría “trabajo en negro” y “dinero negro” debido a la necesidad impelente del hombre de velar por su interés individual.

El problema no es la existencia del dinero, pues es tan sólo un instrumento, una mera moneda de cambio; lo irremediablemente controvertido es el egoísmo destructivo inherente al ser humano. Es algo que todos nosotros conocemos y lo resolvemos utilizando elaborados artilugios como pueden ser contratos, leyes, acuerdos, policía, jueces. Y metralletas, tanques, ejércitos. De Hitler nos libramos luchando una guerra; somos expertos en apagar el fuego con más fuego, y los bomberos bien lo saben.

También es cierto que pese a todo, una sociedad basada principalmente en recursos parecida a la planteada en el libro no deja de ser una posibilidad. Si tomamos algo de perspectiva, nos damos cuenta de que hace tan sólo unos cientos de años nos encontrábamos en plena Edad Media, y sin embargo ahora mismo existen sociedades mucho más avanzadas y democráticas. ¿Quien sabe qué nos deparará el futuro?

Es importante echar volar a la imaginación, y no cortar las alas a las ideas. Muchas ideas que en su momento se consideraron absurdas o de ciencia ficción a la postre fue posible llevarlas a la práctica, aunque muchas veces no fuese exactamente en la manera en que fueron originalmente planteadas. Qué decir del viaje a la luna en cohete planteado por Julio Verne o de los satélites de comunicaciones ideados por Arthur C. Clarke.

Concluyo con una frase de George Bernard Shaw, donde se puede encontrar una explicación al comportamiento aparentemente irracional o controvertido de muchos de los personajes que fueron catalizadores del cambio a lo largo de la historia:

The reasonable man adapts himself to the world; the unreasonable one persists in trying to adapt the world to himself. Therefore all progress depends on the unreasonable man.

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Superpoblación

Nuestra sociedad parece no estar preparada para asimilar el problema de la función exponencial de manera que nos percatemos de cómo afecta a nuestras vidas. Hoy en la hora del almuerzo en Wadobo ha salido a coalición el problema que puede suponer la superpoblación en un futuro no muy lejano y ha quedado patente lo controvertido de las políticas de control de población y lo difícil que puede resultar aceptar su imperiosa necesidad.

Por una parte yo he defendido la necesidad de aplicar políticas de control de población, sin saber elegir ninguna de ellas por lo polémicas que resultan, y por otra parte mis dos compañeros Alejandro y Adrián han mostrado su discorformidad en el asunto, haciendo una defensa de la libertad individual para procrear y engendrar hijos de cada persona.

Mi postura la he dejado bastante clara: no estoy en contra de que la gente procree, pero sí creo que hay que controlarlo/regularlo de alguna manera aunque no acierte a decir cómo. Como parecía que se interpretaba lo contrario he intentado varias veces dejar clara la diferencia, por ejemplo arguyendo que estar a favor de que se regule quién y cómo puede conducir por lo peligroso que puede ser, no significa estar en contra de que la gente conduzca.

Al volver a casa me ha picado el gusanillo, he estado recabando información acerca de todo esto y he encontrado bastante material jugoso. En primer lugar, ya en 1798 el reverendo Thomas Malthus se dio cuenta de que la población aumenta exponencialmente y los recursos naturales son finitos, generando así un problema bastante importante.

Y desde luego la población parece aumentar exponencialmente. Aquí muestro una gráfica sacada de la Organización de Comida y Agricultara de Naciones Unidas donde se muestra el crecimiento de nuestra población que lo hace patente:

En varias fuentes he visto hacer un símil con las bacterias. Las bacterias se reproducen al dividirse en dos, se multiplican de esa manera y por tanto también crecen exponencialmente. Si a las 11:00 del día hoy tenemos una botella donde hay una bacteria y suponemos que es un buen medio donde puede reproducirse, pongamos que se divide y duplica cada minuto. ¿A qué hora creéis que estaría la botella llena a más no caber de bacterias? Al parecer haciendo el cálculo sale que aproximadamente a las 11:59 la botella contendría en un 50% bacterias, y a las 12:00 estaría llena.

Bendita sea la función exponencial. A las 11:00 1 bacteria. 11:01, 2 bacterias. 11:02, 4 bacterias. 11:03 2^3 = 8 bacterias. 11:30, 2^30 bacterias, que son más de 1000 millones de bacterias. Suponiendo que las bacterias sobre las 11:58 (con un 25% de la botella ocupada por ellas) se dan cuenta del problema y aunan esfuerzos para buscar nuevas botellas y encuentran otras tres botellas más, multiplicando por cuatro todos los recursos existentes. ¿Cuánto les durarán sus recursos? Pues hasta las 12:02. A las 12:10 necesitarán 1024 botellas, y el tiempo seguiría corriendo. Resulta evidente que dicho crecimiento es insostenible.

Es por tanto claro que habrá un momento en el que el crecimiento de la población será cero, y ésto ocurrirá por razones físicas si no es por realizar un control de crecimiento previo. Dichas razones son básicamente que las células dejen de dividirse al no caber literalmente en las botellas, o no tener alimento y sufrir hambrunas, o por guerras, o por enfermedades o razones de similar dramatitud.

Este mismo problema se puede aplicar a los combustibles fósiles naciendo así el concepto de Peak Oil. El doctor Hubbert en 1956 con una economía boyante del petróleo y con un aumento acelerado (exponencial) de producción de petróleo debido a la creación de cada vez más pozos petroleros, avisó de que dado que los recursos son limitados, la tasa de descubrimientos de yacimientos empezará a bajar, los yacimientos empezarán a agotarse y por tanto la producción de petróleo comenzará a declinar muy pronto. Sin embargo, la sociedad está preparada para lo contrario. Aumenta la población y aumenta el consumo energético. Eso hace que los precios suban en un mercado donde manda la ley de la oferta y la demanda con una oferta cada vez más limitada y una demanda cada vez mayor.

Cuando Hubbert anunció el Peak Oil, eran las las 11:55, es decir extrapolando al símil de la botella sólo había un 6.25% de la botella llena, sólo se habían explotado un 6.25% de los recursos disponibles, y por eso mayoritariamente los expertos de su tiempo le tomaron a broma. Pero cuando en la década de los 70 se llegó al Peak Oil se discutió mucho el problema y se le empezó a tomar algo en serio, aunque aun así los expertos seguían diciendo que había recursos energéticos para cientos de años, al no tener en cuenta el crecimiento exponencial en el consumo y en la población. Estamos hablando de los expertos que pensaban que con cuatro botellas tendrían suficiente, cuando a las 12:10 necesitarán más de mil botellas.

Y lo mismo ocurre con cualquier otro recurso limitado, como es el espacio físico, los bienes materiales y las materias primas y de primera necesidad como el agua y los alimentos. El concepto de peak oil es extrapolable a todos esos casos. Debido a la inevitabilidad de los hechos y a la estupidez humana pronto el mundo ya está comenzando a padecer hambrunas, guerras, y luchas por los recursos, y lamentable y forzosamente la situación no puede sino ir a peor. Es por eso que cualquiera que intente venderos un crecimiento sostenible es un vendelibros, que o no sabe lo que dice o está intentando engañar.

Podremos leer en muy prestigiosas revistas, escuchar a muy importantes consejeros del gobierno y ver en televisión a muy importantes tertulianos argumentando cosas absurdas como que tenemos según los propios datos gubernamentales y fiables reservas de carbón o petróleo para varios cientos de años. Sin embargo esto no es para nada cierto, y todo esto y mucho más lo demuestra Albert Bartlett en una conferencia en inglés con 4 millones de visitas en Youtube y titulada El vídeo más IMPORTANTE que jamás verás (en inglés) con más de 4 millones de visitas en Youtube y que abre bastante los ojos al respecto, y os recomiendo ver tranquilamente muy encarecidamente.

Querría cerrar este post citando al magnífico Isaac Asimov en una entrevista que le hizo Bill Moyers en un reportaje videográfico de 1984 de una serie llamada “The World of Ideas” disponible, cómo no, en Youtube, y que explica perfectamente la imperiosa necesidad de cómo el bonito mundo de las libertades individuales se ven eclipsadas por el aumento de la población ante unos recursos limitados, que es precisamente lo que yo trataba de explicar a mis compañeros de Wadobo hoy durante la comida:

Si la población sigue creciendo al ritmo actual, ¿qué ocurre con la idea de la dignidad de la especie humana?

La dignidad va a desaparecer totalmente en un mundo superpoblado. Me gustaría aplicar lo que llamo mi metáfora del cuarto de baño. Si dos personas viven en un departamento y hay dos baños, entonces ambos tienen plena libertad de ir al baño. En tales condiciones, todo el mundo cree en la Libertad del Baño y ese derecho figura en la Constitución. Pero si usted tiene veinte personas en un departamento y los mismos dos baños de antes, no importa la medida en que cada persona crea en la Libertad del Baño, de todas formas esa libertad no existirá en absoluto. Al arrojar más gente al mundo, en síntesis, el valor de cada vida humana no sólo declina, sino que termina por desaparecer. No importa que alguien muera. Cuanta más gente hay, menos importa el individuo. Insisto en que no debemos seguir educando a las mujeres para que se conviertan en máquinas de producir bebés.

Actualización: Más cosas: es cierto que debido al incremento del nivel de vida en muchos países, el índice de natalidad ha bajado y se espera que siga bajando, llegando a un máximo de población según algunos cálculos de 9 billones de personas en 2070. El problema por supuesto es que el incremento del nivel de vida también aumenta de forma exponencial el uso de esos recursos limitados que tenemos, y que tenemos que fiarnos de dichos cálculos, y que tenemos que aceptar que esa cantidad de población sea viable.

También por supuesto la bajada del índice de natalidad es debido, en China, el país con más población mundial, al control de natalidad. Aquí más información sobre (eufemismo al canto) planificación familiar.