A favor de incumplir el programa electoral

Acabo de llegar de un interesante debate entre los 4 candidatos a las primarias europeas de EQUO. No tuve oportunidad de alimentar el debate allí, así que lo hago desde este humilde blog, y así así aprovecho para dejarlo escrito.

Así que la hostia primero y luego ya la explicación: yo soy un firme defensor de poder incumplir el programa electoral. Y no lo digo cínicamente, sino con toda honestidad. No se me lancen a la yugular todavía, que les voy a poner un ejemplo. Creo que en Gamonal el PP hizo bien al incumplir su programa electoral, puesto que es lo que pedía la ciudadanía. También creo que lo que Gamonal ha demostrado es la gran falta de mecanismos democráticos en las instituciones y en los partidos para rectificar ¡Rectificar es de sabios! ¿somos sabios?

Necesitamos democracia pata negra

Para ganar hay que cambiar las reglas del juego. Tenemos elecciones cada cuatro años, y el programa tradicionalmente se hace para unas elecciones y va a misa. Pero yo no quiero un programa electoral que vaya a misa. No tienes sentido decir “democracia no es votar cada cuatro años”, pero luego hacer eso mismo con el programa electoral.

Muchos me dirán que es muy difícil de vender unas siglas en unas elecciones diciendo “este es nuestro programa, pero igual no lo cumplo”. Nadie dijo que hacer política de forma honesta sea fácil. Ahora que viene el periodo electoral es el momento de la verdad. Habrá que explicarse mejor: “ojo que sólo lo dejaré de cumplir el programa si vosotros así lo decidís”, y habrá que poner ejemplos como Gamonal para que la gente nos entienda. Y es con cosas como esta que se demuestra qué partidos son diferentes de verdad y cuales lo son sólo de boquilla.

¿Ya os deja de sonar tan raro lo que digo no? Quiero recalcar que por todo lo anterior, me han gustado especialmente las palabras finales de @reyesmontiel en el debate, que frente a otros candidatos que hablaban de que “tenemos un programa muy completo”, ella matizaba que hay que escuchar a la ciudadanía, que hay que abrirse a gente de fuera del proyecto verde, que hay que construir juntos.

El proceso democrático debe poder continuar más allá de las elecciones. Por supuesto, esos mecanismos que al principio decía que faltan en partidos e instituciones deberían mencionarse también en el programa; es decir, necesitamos un programa que contemple ser incumplido. Y así, si lo incumples mediante los cauces establecidos realmente no lo estás incumpliendo ¿mola eh? ¿es o no un cambio de sistema? los medios informativos se van a volver locos, pero simplemente se trata de ser razonables.

Porque por supuesto que el programa debe ser algo razonable. Podría, por ejemplo, haber un proceso de recogida de apoyos para iniciativas, y si una iniciativa tiene suficiente apoyo se hace una votación vinculante. Tanto la recogida de firmas como el “referéndum” podrían tener cuotas mínimas de participación. Porque tampoco es plan que lo que votaron 1 millón de personas lo rectifiquen 200, supongo yo. Lo importante es tener mecanismos democráticos, claros y efectivos. Un buen reglamento de participación, ya me lo habéis escuchado muchos decir en la Confederación Pirata. Necesitamos formas democráticas claras no sólo de rectificar, sino de decidir nuevas cosas. Porque eso también es transparencia, rendición de cuentas, democracia pata negra.

El oscuro mundo tecnológico

Reproduzco aquí un comentario que he puesto en la noticia de meneame “Perdiendo el tren“, que enlaza a un artículo de Enrique Dans sobre la profunda ignorancia de las nuevas generaciones sobre la tecnología, negando el mito de “nativo digital”:

Decía el bueno de Arthur. C. Clarke que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. La biología por ejemplo es una caja negra mágica extremadamente compleja ¿cómo funciona un ser pluricelular? ¿cómo funciona la física cuántica? Da igual, es magia, funciona. Así ha sido siempre no sólo para el ser humano, sino más aun para el resto de los seres vivos.

Los humanos somos de los pocos seres vivos que podemos llegar a comprender parte de la complejidad del mundo en que vivimos a mayor detalle, y con la tecnología crear aun una mayor complejidad, como es el caso de la informática tanto en software como en hardware. Pero como decía otro de los grandes, Einstein: “Todos somos unos ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

Andamos en la oscuridad, cada cual con una pequeña vela que ilumina nuestro conocimiento. Somos afortunados por dominar el fuego; y debemos mantener la llama de la razón encendida, en el oscuro mundo tecnológico, porque la oscuridad apaga la razón y enciende el pensamiento mágico.

Llamamiento a la neolengua: delegación implícita, la mal llamada abstención

Hoy he leído un artículo bastante interesante (y bien documentado con referencias, he de añadir) en El Diario titulado “¿Qué significado político tiene que sólo el 10% de las personas integrantes de una red participen?” cuya lectura recomiendo.

Como demócrata, lo que me interesa es la representatividad, y que en una decisión participe la mayor cantidad de gente posible. Pero en un ámbito de votaciones más frecuentes, en una democracia más directa, esto es simplemente poco realista. La sociedad está acostumbrada por ejemplo a votar en periodos electorales concretos, y los partidos políticos lo tienen muy difícil cuando intentan movilizar a su electorado fuera de estos momentos.

Cuando sólo el 10% de la gente participa, o cuando incluso en unas elecciones generales sólo un ~50% participaría según las encuestas, la pregunta que plantea dicho artículo es ¿qué significa? No sabemos por qué razón no participa la gente. Podemos elucubrar largo y tendido, pero no dejan de ser cábalas sin fundamentos legítimamente demostrables. Pero una cosa creo que es segura: toda esa gente que no participa, está delegando implícitamente en quienes sí participan – y de forma proporcional a los que sí participan.

Esta delegación implícita es, creo, muy importante. La gente no suele comprender su relevancia. Más allá de las razones de porqué la gente no participó en un proceso democrático, la consecuencia clara es que la voz que cuenta es la que se hace oir. Como dice el dicho: quien no llora, no mama. Esto es un gran problema al que hay que llamar la atención: por poner un ejemplo el partido PPSOE quizás tenga un 60% de los votos emitidos, pero la simpatía a este partido respecto de todos los electores puede ser diferente en proporción. Además, cuanto más abstención delegación implícita exista, mayor puede ser la diferencia. Debido a este sesgo de participación, hay partidos que movilizan más a sus simpatizantes que otros, y por eso en Eslovaquia puede ganar el poder un fascista, gracias a un 75% de delegación implícita, sin que necesariamente la sociedad apoye mayoritariamente a ese fascista.

Por todo esto y con el objetivo de visibilizar el verdadero significado de la abstención, desde este humilde blog hago un llamamiento para desterrar el uso de la palabra abstención y reemplazarla por delegación implícita. Es un llamamiento a la neolengua, sí, a la batalla del lenguaje que vamos perdiendo, y una propuesta creo que justa y adecuada. El fascismo asoma en Europa, y creo que necesitamos un lenguaje realmente más explícito en significado, que responda más directamente a preguntas como las planteadas en el artículo de El Diario (¿qué significado tiene que sólo el 10% participe?).

Otra lectura que tiene todo esto es que cuando los electores confían en que se van a sentir representados por aquellos que sí participan, sienten menor necesidad de participar y aumenta la delegación implícita. Esa lectura a veces ocurre cuando se plantean por ejemplo plebiscitos internos en un partido que por su ideología está claro cual va a ser el resultado. Y esto a veces es peligroso porque se concentra el poder, porque al final participa poca gente y los que lo hacen terminan quemándose muchas veces. Además, a veces los políticos también realizan esta lectura de forma interesada, como cuando Rajoy agradecía a todos aquellos que NO fueron a cierta manifestación, sosteniendo básicamente que confiaban implícitamente en las políticas de su gobierno. Nótese también que ahí hay una sutil pero importante diferencia entre la consecuencia, que es que la abstención implica una delegación implícita, y la lectura política de las razones que hay detrás de la abstención, que son elucubraciones. Las razones políticas de cada abstención sólo las sabe el abstencionista. La consecuencia práctica, que la abstención es equivalente a una delegación implícita, la puede extrapolar cualquiera.

Y es para evitar los peligros que esto conlleva, que como demócrata, lo que me interesa es la representatividad.  Me interesa que en una decisión participe la mayor cantidad de gente posible. Como soy práctico y realista, sé que al final en una democracia más directa y recurrente, la gente va a participar cada vez menos, y no quiero tener que enfrentarme a lecturas políticas de la delegación implícita. Por ello, mi punto de vista es que hay que aprovechar aquellos breves momentos en los que el electorado se moviliza (como por ejemplo elecciones generales), para establecer delegaciones explícitas.

De hecho, elegir a un representante al congreso, o escoger tus candidatos para unas primarias, son ambos casos de delegación explícita. Lo interesante es que sea líquida, revocable y cambiable, para controlar la formación de oligarquías y mantener la representatividad. Y aun digo más: la experiencia en partidos tradicionales como el PSOE o IU me ha formado una opinión en contra la delegación transitiva (delegados de delegados de delegados), y más a favor de la horizontalidad que proporciona la delegación múltiple, donde puedes escoger un delegado y varios suplentes en orden de preferencia. Delegación sí, pero limitada, con fecha de caducidad y no válida para algunas cuestiones como por ejemplo para cambiar el sistema de voto o para elegir delegados/representantes. Necesitamos un sistema de “check & balances”.

Por último, debo precisar que cuando hablo de participación y de delegación explícita o implícita, yo no pienso (sólo) en votar. Es mucho más que eso: escribir propuestas, debatir en listas o mesas redondas, ir a manifestaciones, recoger firmas, organizar eventos, donar a a organizaciones.. hay muchas formas de participar, y por cada una de ellas hay como mínimo una forma de delegar implícitamente, que es no participar. Las formas de delegar explícitamente son más reducidas, y por ahora creo que sólo tiene sentido para votaciones y quizás también para firmas. De cualquier forma, y con el objetivo de reducir el sesgo de participación, recuerda: si no te gusta cómo funciona algo, no te quejes. Participa y arréglalo tú. La democracia cuesta trabajo, y empieza por ti.

Sobre la Renta Básica Universal

Vivimos en una sociedad donde cada vez hay menos trabajo pero si no tienes trabajo y eres pobre te mueres de hambre. Gente como Bertrand Rusell en su “Elogio a la Ociosidad” ya indicaba que podríamos perfectamente mantener la sociedad con una jornada laboral de 4 horas. Eso era en 1930, con mucha menos automatización que ahora. También de 1930, el influyente economista liberal John Maynard Keynes predijo que para comienzos del este siglo la jornada laboral sería de tan solo 3 horas diarias.

El problema es que el poder sigue concentrándose, y la clase media va desapareciendo. El estado del bienestar ha sido estable durado unas pocas décadas doradas nada más. Ahora mismo hay gente que no trabaja nada y no tiene apenas ingresos, y por contra gente que trabaja mucho. Esto tiene mucha lógica bajo la ley de la oferta y la demanda: hay muchos desempleados a repartir entre cada vez menos puestos de trabajo, por lo que los empresarios tienen mucho donde elegir, y los trabajadores por tanto tienen que apechugar con condiciones laborales y salariales cada vez peores; por cada oferta de trabajo en según qué sector hay miles de candidatos.

Los ingenieros guardamos un secreto a voces: nuestro trabajo es eliminar el tuyo, automatizándolo. Y se nos da bien. Este siglo, los taxis o camiones se conducirán solos. Las casas quizás se impriman dándole a un botón. Podría argumentarse por ejemplo que cualquiera podremos lanzar nuestra compañía de taxis o equivalente, pero lo cierto es que no: aquellos con capacidad para comprar una gran flota de taxis podrán hacer economía de escala, tirar abajo los precios, haciendo de lobby para protegerse de los pequeños empresarios, y sacarlos del mercado. Exactamente igual que está pasando con las eléctricas.

Queda claro que gran parte de los puestos de trabajo están en peligro de automatización, y que tal como está montado el sistema, esto va a generar mucho sufrimiento. La forma más directa para mitigar todo eso podría ser la instauración de una Renta Básica Universal (RBU). Pero tampoco sabemos a ciencia cierta cuales serían las repercusiones. Porque de hecho es muy parecido a aplicar el ejemplo de danigm a nivel de todo un estado: si todo el mundo recibe una RBU que les da para mantener su nivel de vida ¿para qué trabajar? Pero entonces inmediatamente surgen necesidades que simplemente no se cubren. Como los ricos no quieren trabajar, los que se molesten en trabajar lo harán por mucho dinero. En otras palabras:  hay una depreciación de una moneda/inflación, antes el pan valía 1€ y ahora igual vale 10€. De repente la gente ya no es tan rica. La intuición indica que la situación termina estabilizándose en ese aspecto, pero que no es lo mismo comenzar con 400€ que con 4000€ mensuales de RBU. Otra cosa es pensar de donde sacamos el dinero, pero aquí la noción es clara: de quien lo tenga.

Con la RBU se pretende buscar un equilibrio: cubrir las necesidades más básicas pero no evitar que la gente trabaje si quiere algo más. Asegurar una vida digna y conseguir que la gente no tenga que apechugar con condiciones laborales draconianas, sin por ello paralizar todo el tejido productivo. La RBU actuaría como un mecanismo básico de balance contra la tendencia también básica del dinero (y el poder) a concentrarse.

No es una solución mágica. De hecho los que en Suiza andan propugnando la RBU tienen miedo de que se use como excusa para destruir lo poco que queda del estado bajo el argumento: “¿para qué queremos sanidad, educación (o bomberos, policía) pública? que los ciudadanos paguen con el dinero de la RBU a la empresa que mejor crean que les de ese servicio”. El mundo es complicado.

Puntos de inflexión ocultos

Soylent green

Soylent green

El otro día participé en una interesante jornada que organizaron los Piratas de Cataluña. Se habló de los problemas que podría tener la delegación de voto cuando la gente deja de participar y la delegación no caduca. Se me vino la idea de que que en esa situación, podría ocurrir algunos delegados acaparasen un poder que paralizase el partido completamente y sin remedio.

Para poder salir de una situación de parálisis semejante, se me ocurrió que por ejemplo para poder cambiar el sistema de votación no se cuenten los votos delegados. De esa manera los delegados no podrían evitar que los que sí estén activos establezcan un sistema de votación que permita avanzar al partido.

Algo parecido de hecho pasó en el Partido Pirata nacional cuando se estableció que para cambiar ciertas partes de los estatutos era necesario que se aprobase con algo así como un 90% del voto a favor de los afiliados. Y claro, precisamente era necesario cambiar esa parte de los estatutos porque se habían quedado estancados, y muchos afiliados ya no participaban en nada debido a este estancamiento. Ahora tenemos una situación parecida al anterior pero que se podría solucionar con aquello que provocaba el problema en el anterior caso: la delegación de voto. Qué ironía. Qué complicado es el mundo. No hay soluciones universales.

Por otra parte, Estados Unidos tiene el mayor ratio de encarcelación por cantidad de habitantes del mundo: 716 presos por cada cien mil habitantes. En España por ejemplo tenemos un ratio ~4 veces menor. Como comentan en slashdot, La privatización de las cárceles ha hecho que se conviertan en un gran negocio privado, un negocio que se alimenta de gente que desaparece de las calles, igual que en la película Soylent Green. Traduzco el comentario de slashdot:

Donde yo vivo, las prisiones están privatizadas, y forman un grupo de presión extremadamente potente. Si un fiscal de distrito no intenta condenar con la mayor cantidad de delitos posibles a los acusados, en las próximas votaciones será reemplazado por uno que si lo haga. Si un juez no firma sentencias de condenas máximas y mantiene un alto ratio de condenados, también se les echa. Incluso los policías tienen cuotas de gente a llevarse esposados o se les promociona si tienen muchos arrestos..

Así que las prisiones no son para castigar: sino para que unos pocos ganen dinero. Si te fijas en las empresas privadas de prisiones, de hecho han tenido un crecimiento como el de Apple, y no tiene pinta de parar.

Como responde alguien en otro comentario, nunca deberíamos tener un gobierno que esté incentivado para promover el crimen ni la criminalización, y el lobby de las prisiones privadas consigue precisamente eso, pero es posible que muchos no se den cuenta de lo grave que puede ser este problema porque es algo a medio-largo plazo, y a lo mejor simplemente se quedan en la superficie: tenemos poco dinero, soy liberal y creo que el estado debe ser mínimo, así que el libre mercado nos haga ahorrar en prisiones. Cuando al final, de hecho incluso aceptando esa premisa, terminamos pagando más porque tendremos 4 veces más de presos.

Nótese que este tipo de incentivos perversos pueden encontrarse en la industria farmacéutica, las grandes eléctricas, y lo estamos empezando a ver en el mundo tecnológico. Como comentan en el artículo sobre las multinacionales de la wikipedia, la elevación a la primacía de este tipo de empresas a partir de las Segunda Guerra Mundial tiene profundas implicaciones económicas, sociales y políticas: cuando los intereses de una pocas personas que constituyen sus accionistas mayoritarios no coinciden con los de la sociedad, tenemos un problema muy gordo. Y eso pasa muy a menudo.

Todos estos casos ponen de manifiesto que hay eventos que sin lugar a dudas son los que terminan provocando una deriva negativa en una organización o incluso una sociedad, una deriva que provoca un círculo vicioso del cual es muy difícil salir a posteriori: pueden significar desde la muerte por paralización de un partido político hasta provocar directamente una deriva totalmente distópica de una sociedad.

Necesitamos establecer mecanismos de contrapoder, de vigilancia. Pero incluso eso no basta para arreglar todos los problemas. Es aun más importante que cada individuo de nuestra sociedad tenga un espíritu crítico, un civismo que le lleve a mirar por el bien común. Es por eso que la educación es la clave de todo. Tenemos que invertir en educación de calidad. Al final no importa tanto el sistema político porque eso además puede cambiar: la mejor sociedad es aquella que tiene a los mejores ciudadanos.

The privatization of democracy

40 years ago, there were no computer networks as we have today. Voting via Internet was not possible, because Internet didn’t exist. Even today, we still vote most of the time as we did traditionally, with the paper ballot. But we have the ballot in one hand, and our smartphone in the other: electronic voting is coming. Hundreds of thousands voted from their computers in Estonia’s general elections in 2011, and most countries have already been experimenting with some kind of electronic voting for some time now. Internet voting is not just a fad, it’s here to stay.

The privatization of democracy

Presenting the issue of the privatization of democracy, during a presentation in MediaLabPrado/Madrid. 12 Nov 2013.

But doing elections is a serious matter, and our whole political, economical, and social system depends on it – and democracy depends on the credibility and the legitimacy of this crucial democratic process. In the traditional paper-based elections, there are observers and independent parties that supervise, verify and carry on the collection of the votes and most importantly, the tally and computation of the results. This simple, transparent, and participative method has proven to be an effective way to ensure that the whole voting process preserves its legitimacy. Small corruptions of one vote here and another there do still happen, but the problem is contained and reduced to the bare minimum.

On the other hand, the state of the art of technology allows an important innovation of the democratic process of voting, and there are some companies that are leading this effort: Sctyl is the most prominent, though not the only one. But make no mistake, tecnology is not neutral, and innovation does not always benefit the public interest.

Let us take one example, that can be extrapolated to most institutional online elections: the European Greens political party is performing the first pan-european primary election, which for practical reasons probably could not be done at all if voting was not done via Internet. It’s no doubt a welcome and praised innovation in the political arena, but the way this election is being carried out means also the privatization of the very important democratic process of electing a political leader that represents millions of people: the source code of the voting system is totally controlled by one company so we lose in independence, and the whole vote-casting and tallying process is controlled by the same company, so we lose control of the very process of democracy.

Contracting an experienced company with a privative solution is the easy way: close your eyes, cover your nose and just pay. On the other hand, it finances and reinforces the position of a multinational that is an unapologetic monopoly in online voting, that proudly asserts in its own website that they control more than 87% of the online voting market. So basically, that’s also the minimum privatization rate of online elections. And that’s not the only risk: when the election process is controlled by a single entity, this provides a much more convenient single point of failure to be attacked by any interested external third party. This could be any government or big company with interests in Europe in the case of the Green Primary. In a post-Snowden era, this is something really worth to take into consideration.

Some people propose as an alternative not to do any Internet or electronic voting at all, and this can really be a solution for a few, right now. But other organizations might still decide to do electronic elections to innovate, and sometimes it might even be the only alternative, like it might be the case for the Green Primaries. We need to ponder and raise awareness of a tough issue, as this is no joking matter: Are we really willing to privatize what currently is a transparent, participative and independent electoral process? Isn’t there another, better way to innovate and do Internet Voting?

At AgoraVoting we try to provide a solution for this problem: our aim is to provide a flexible, trustworthy libre software voting system. By developing this free software project in community we can guarantee independence. And the strength of our system resides in mathematical mechanisms that serve as analogues of traditional election scrutineers (also known as poll-watchers) who oversee and perform elections processes to ensure correctness and thus attain trust from the general public. AgoraVoting replicates the traditional system of multiple election scrutineers in the digital world to ensure that no single party controls the election or the tally. In our system, election cryptographic keys are generated in a distributed fashion by a group of authorities that guarantee the secrecy of the vote and the correctness of the tallying process.

AgoraVoting has already been used in an election in spanish Congress (you can read the details in an article at The Guardian). To maintain and develop a voting system that aims to be trustworthy and cryptographically secure is not an easy task, but one that requires long hours of work. We will never be satisfied with the security of our system, and we already have lots of plans on how to improve it, to make it even more distributed and secure.

But we face some important challenges as well: for example the cryptographer that developed verificatum, the software that does the tally in AgoraVoting has privatized its development so we had to do a fork which is currently in maintenance mode. We need a solution for this, the help from good cryptographers and we might have to start an important crowdfunding campaign to fix this pressing problem. We also still have yet to find funding as we have been working on AgoraVoting in our free time. This is why we’re presently offering AgoraVoting to be used in other elections as a way to finance its development. Designers, usability experts, real cryptographers, testers, developers, translators, good communicators, donators, funding finders: we really appreciate your collaboration, support and ideas.

I’m not a pristine and perfect person who doesn’t suffer any struggle or incur in contradiction sometimes. My computer has a propietary BIOS, and some privative software installed like Google Talk browser plugin, or skype, and for practical reasons we have deployed in some occasion AgoraVoting with privative technology like Google Analytics. But I know that our goal is to make this the exception.

And remember: consider that this is probably the first time you heard about the privatization of democracy, even tough it has already been going on for a while. This is a matter of principles, and I want to be able to say that I raised awareness about this issue and positioned myself according to those principles in this political debate.  And if you value democracy as we do, you’ll find this is a battle worth fighting.

Recetas para revertir la doctrina del shock

En estos tiempos de crisis, el gobierno no para de promulgar leyes y decretos en contra de los intereses de los ciudadanos, incumpliendo de forma patente sus promesas electorales. Mientras tanto, la inmensa mayoría de la población asiste perpleja a este esperpento, como esperando a que lleguen tiempos mejores por arte de magia.

Estamos tan mal que de vez en cuando alguien se quema a lo bonzo o una pareja de ancianos se suicida cuando les van a desahuciar. Y sigue habiendo desahucios, y hambre y miseria en España. Nos venden que hemos tocado fondo y que ya hay brotes verdes: 34 parados menos, ya remontamos, solo un poquito (o una década) más.

El pueblo Español sufre pero aguanta y aguanta. La gente de a pie sabe que no sirve de nada protestar, así que sufren en silencio. ¿Para qué voy a protestar contra la nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual cuando abuelos desahuciados se están suicidando? Y con ese razonamiento, se termina por no protestar por lo uno ni por lo otro. Vivimos al día y a verlas venir.

A eso se le llama indefensión aprendida: es una actitud de pasividad producida por la doctrina del shock, una táctica antidemocrática propia de gobernantes déspotas. Lamentablemente, también es la marca de una España cada vez más rancia y decadente.

Porque la democracia no es sólo votar cada cuatro años; es el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Y para eso el pueblo debe hablar primero, y ser escuchado segundo. Ahora mismo ni tenemos pueblo, ni habla, ni se le escucha. No tenemos pueblo porque estamos divididos y acojonados, y por eso ni decimos lo que pensamos ni mucho menos el gobierno actúa a favor de los intereses de la ciudadanía.

¿Y esto cómo lo arreglamos?

La democracia se gana primero creyéndonoslo nosotros mismos. Sin eso, todo está perdido. Necesitamos que la gente vuelva a cooperar, a organizarse, a expresarse, a actuar en política, a recuperar las ganas por trabajar de forma honesta por un mundo mejor. Que vuelva un espíritu de mejora, de discusión con trasfondo, de tomar las riendas de nuestro futuro. Del “sí se puede, y lo vamos a demostrar“.

Para que todo esto ocurra, hay que darle poder al ciudadano. Poder de decisión real. Es la única manera, la única de romper con la indefensión aprendida y la doctrina del shock. Cuando alguien está indefenso, no sirve con protegerle. Eso no le quita el miedo ni le cura la autoestima. Debe aprender a luchar, a defenderse y confiar en si mismo. Debe de tomar el control de lo que le pasa.

Hay muchas formas de devolverle el poder al ciudadano, de darle el protagonismo y la batuta. Nosotros quisimos demostrarlo haciendo la primera experiencia de democracia directa en el Congreso de los Diputados. El diputado de Compromis-Equo Joan Baldoví nos cedió a todos los ciudadanos su escaño para votar la Ley de Transparencia por Internet.

Es una experiencia que salió bien y que volveremos a repetir. Hay un 50% de electores que pasa de la política actualmente. Los políticos deben esforzarse no en repartirse los pocos escaños por aquellos que les votan, sino en recuperar la confianza de aquellos que no lo hacen. El nuestro fue un humilde primer paso, pero firme. Y daremos más. Yo espero que otros ciudadanos y también políticos se unan a nosotros para repetir la experiencia en esta y otras cámaras de representantes. Tenemos que demostrar que existe otro tipo de política, cercana a los ciudadanos donde son ellos los que deciden: una política transparente y honesta.



Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.