El fin de toda predicción

Nadie conoce cómo será el futuro, pero sospecho que se avecinan curvas. En muy poco tiempo, el proceso de automatización está siendo automatizado, lo que significa que crece de manera exponencial. Ese proceso generará una tasa cada vez mayor de desempleo. A su vez, la automatización permite hacer economía de escala, lo que en la práctica significa que las pequeñas empresas tenderán a desaparecer por dejar de ser competitivas.

Por un lado habrá un numero cada vez mayor de personas sin trabajo ni expectativas de conseguirlo. Eso se une además a la geriatrización de nuestras sociedades occidentales. Todo ello redunda en un aumento del número de personas pobres. Por otra parte, habrá un segundo grupo decreciente, de asalariados, que trabajarán en los trabajos más precarios que aun no han sido automatizados, y muchas veces en competencia con las máquinas.

Los pobres estarán obligados a comprar los productos y servicios más automatizados pues serán los  más baratos, por economía de escala, o bien serán baratos porque serán productos generados con intervención humana en condiciones inhumanas. Lo cual, dicho sea de paso, ahondará en esa situación.

Por otra parte, habrá un reducido grupo de privilegiados con salarios mucho más altos que el resto: la élite de ingenieros/hackers que trabajan en el proceso de automatización, además de las profesiones liberales aun no automatizadas. Más allá de eso, estarán los propietarios y accionistas de las grandes empresas automatizadoras, que se harán inmensamente ricos de forma “automatizada”.

Será una sociedad verde, porque la tecnología hará que las energías renovables sean las más eficientes, las más baratas. Por otra parte, la tecnología también entrará en lidia con la economía. Todos estos cambios conllevan un empobrecimiento de la mayor parte de la gente, y por tanto la economía se resentirá.

Ante este expolio, habrá reacciones políticas, indudablemente. Habrá gobiernos que explorarán la idea de una renta básica. Con una economía resentida, una renta básica en todo caso permitirá un salario muy bajo e igualitario, que servirá para asomar la cabeza y no ahogarse, pero no mucho más. Otros gobiernos expropiarán parcial o totalmente grandes empresas de automatización para que trabajen directamente al servicio de la ciudadanía y sus beneficios económicos recaigan en ella. Ahí la lógica será “Cuando una empresa es demasiado grande para caer, debe pasar a ser propiedad de todos”. En otros casos, simplemente se dividirá el negocio de esas empresas para fomentar la competencia.

Al final se tratará de una cuestión simple: vivir bien, dignamente. Es una era post-trabajo, donde el trabajo es ya minoritario. Donde no existe jubilación, únicamente renta básica. Donde ni hará falta que todo el mundo trabaje, ni habrá trabajo para todos, ni todo el mundo trabajará. Un mundo donde cada vez menos personas controlarán cada vez más aspectos de nuestras vidas.

El dinero y la economía no van a desaparecer, porque son necesarios – pero tendrá otros matices. será un mundo donde donde se fomentará la iniciativa privada, pero lo común será usar nuestro tiempo libre en actividades sin ánimo de lucro, y donde la actividad económica vivirá más entrelazada con la actividad no remunerada, igual que ocurre en las comunidades de software libre.

Por otra parte, las máquinas controlarán cada vez más aspectos de nuestras vidas. En muchos casos dependeremos de sistemas altamente informatizados: desde medios de transporte hasta marcapasos pasando por sistemas de información y robots asesinos. Sistemas con medidas de seguridad no-infranqueables por hackers.

Surgirán sistemas de inteligencia artificial que escaparán a nuestro control, y que tendrá capacidad de controlarlo todo. De manera que justo cuando la mayor parte de nuestros quehaceres diarios dependerán de una máquina, de repente esos automatismos estarán a merced de una inteligencia artificial superior a la nuestra a la par que totalmente nueva y diferente, e impredecible. Aquí es donde debo acabar mis predicciones, y es por eso que a ese momento se le llama singularidad. Y siento defraudar: no me estoy pringando mucho a decir verdad; todo lo que he contado ya está ocurriendo o en proceso.

La ética de los asesinos coches sin volante

Imagínate dentro de 10 años. Vas en coche por una carretera nacional a 100km/h, volviendo del trabajo y viendo una película. Eres pasajero del coche “sin-volante” que Google te alquila mensualmente mediante una tarifa ondulada a un buen precio. De repente, justo en una curva, se cae en la carretera un ciclista a 20 metros en frente de tu coche ¿y ahora qué ocurre?

prototipo de coche de Google

prototipo de coche de Google

Si en vez de ser un coche sin volante estuvieses tú a los mandos del mismo, la decisión de qué hacer dependería de tí. Ni tú sabes a ciencia cierta cómo resolverías la situación. Dependiendo de tu decisión y pericia, podrían ocurrir múltiples desenlaces; quizás..

    • te bloqueas y atropellas al pobre ciclista por inacción.
    • lo atropellas porque en ese instante decides que si lo esquivas te vas a estrellar tú. Valoras más tu vida en ese momento, pero a lo mejor te arrepientes el resto de tu vida.
    • intentas esquivar al ciclista, el coche se descontrola y terminas estrellándote tú, sufriendo un accidente grave pero salvas la vida.
    • misma situación que la anterior, con la mala suerte de que el coche que venía detrás de tí termina atropellando al ciclista
    • intentas esquivar al ciclista, el coche se descontrola con la mala suerte de que al final no os salváis ni tú ni el ciclista

Podemos concluir que en general si el coche lo conduces tú (o cualquier persona), la decisión se toma en el momento y por tanto es impredecible saber qué es lo que realmente ocurrirá.

Volvamos ahora al coche de Google. Con un coche autónomo el caso es diferente: es un software el que toma las decisiones. Mucho antes de llegar el coche al mercado, hubo una persona, un programador, que se vio en la tesitura de escribir el código que tomará finalmente la decisión para casos como el anteriormente expuesto. Un software que decide atropellar o estrellarse. Vida o muerte. O peor: esta muerte o aquella.

¿Qué decidirá el coche autónomo, priorizar la vida de quien pagó por usar el coche, o intentar salvar la vida de la persona más indefensa? Los que están en el coche tienen más posibilidades de sobrevivir, pero ¿y si hay varias personas en el coche incluido un bebé y únicamente un ciclista tirado en la carretera? ¿en qué momento se inclina la balanza a un lado u a otro?

Siendo del gremio, lo primero que hago es empatizar con ese programador, igual que empatizamos con esos médicos que hacen delicadas operaciones a corazón abierto. Su tarea es muy delicada, y alguien tenía que hacerla. En el caso del programador, es un software que se ejecutará en millones de coches, y por tanto millones vidas en juego.

El programador lo intentará hacer lo mejor posible, sabiendo como nadie las grandes implicaciones éticas de su tarea. De hecho, lo más lógico y probable es que delegue la tarea final de priorizar unas vidas sobre otras delegando esa tarea a otro. Hará esa tarea parametrizable y configurable, y en todo caso dejará que sea otro quien decida: él sólo hará el software que actuará en base a las reglas que se establezcan.

Y la cosa va más allá: como hemos visto, es impredecible el comportamiento de un conductor cualquiera, pero dadas unas reglas de actuación, es de esperar que en situaciones similares los mismos coches actúen de forma similar. Y pongo dos ejemplos contrapuestos:

Si se programa que el coche intente salvar siempre a la persona más indefensa que suele ser la que está fuera del coche, entonces quizás yo me pensaría dos veces antes de montar en un coche de ese estilo: buscaría uno de la competencia. Así de duro es el mercado: quien paga manda. Además un coche de este tipo podría ser peligroso porque podría usarse como método de asesinato: me tiro delante del coche de mi jefe, porque sé que yo saldré ileso y el coche de mi jefe será el que se estrelle.

Si por el contrario se programa el coche para, en caso de duda, preferir salvar a sus ocupantes, muchos posiblemente lo verían como un comportamiento poco ético. Por cada nuevo ciclista atropellado aumentaría aun más la alarma social, incluso si estadísticamente baja el número de ciclistas atropellados gracias a la buena conducción de los coches sin volante. No es lo mismo que te mate un conductor que que lo haga una máquina/robot.

Probablemente lo mejor sería que desde luego no sea el programador de turno, el fabricante de coches, ni “el mercado” de automóviles quien tome esta decisión. Para evitar que se ponga el foco en los fabricantes de coches autónomos y así lavarse las manos, hay quien podría argumentar que deberían ser ellos mismos quienes promovieran una legislación de coches autónomos donde se especifique de alguna forma cual es el método de resolver  las decisiones difíciles en casos de accidente. El problema es que por otro lado la tecnología avanza mucho más rápido que las leyes, y por tanto esa legislación quedaría obsoleta antes incluso de nacer: generaría más problemas que soluciones.

Para evitar suspicacias, mi propuesta para casos de indecisión sería usar un procedimiento aleatorio. Es lo que más se asemeja a lo que pasaría si fuese una persona quien condujese el coche: impredecible. Unas veces saldrá una cosa, y otras veces otra. Cuando no hay solución buena, lo más ecuánime es escoger al azar.

Todas estas consideraciones no son nada nuevo. Pero se avecina una revolución tecnológica en la automatización del automóvil, y este tipo de consideraciones éticas podrían afectarnos a todos. Cuando los coches automáticos empiecen a atropellar ciclistas y matar gente en accidentes de tráfico (aunque no sean culpa suya), inevitablemente la gente empezará a plantearse estas cuestiones. Ya lo planteaba Isaac Asimov en sus novelas y sus tres leyes de la robótica, por ejemplo. Y es más, los pilotos automáticos de los aviones ya plantean retos similares.

La era post-trabajo

Hoy que Google anuncia su coche que se conduce sólo, no queda más remedio que pensar en el reparto del trabajo y la renta básica.

Los coches que se conducen solos son simplemente siguiente ola de automatización del trabajo, y parece que van a llegar esta década y se generalizarán la siguiente. Ya tenemos una alta automatización en la agricultura y nadie se rasga las vestiduras, está asumido y ni pensamos en ello. Es a lo que nos dedicamos los ingenieros: a eliminar vuestros puestos de trabajo. Y deberíais agradecérnoslo porque ¿para qué trabajar si lo puede hacer una máquina? Va a ser el cataclismo para la industria automovilística, donde muchos fabricantes actuales probablemente entrarán finalmente en bancarrota por no llegar a tiempo y surgirán nuevos gigantes, quizás Google mismo.

La automatización permitirá que grandes empresas como Google (o el estado) puedan entrar en el mercado del transporte, tirarán para abajo los precios y los pequeños empresarios, taxistas y autónomos se irán a la bancarrota. Gracias a la automatización de la conducción se destruirán millones de puestos de trabajo de taxistas, de conductores de autobuses, de camiones. Habrá menos accidentes y se salvarán millones de vidas al año, habrá menos trabajo para las aseguradoras, autoescuelas e incluso para los hospitales. Habrá menos parkings, se gastará menos dinero en gasolina por atascos y los nuevos coches automáticos serán eléctricos.

Luego vendrá la automatización al sector de la construcción, la hostelería, en la medicina.. Nuestra sociedad no está preparada para esto, pero no le quedará más remedio. Ni el trabajo ni los coches manuales desaparecerán, desde luego, igual que con el peak oil la gasolina no desaparecerá: pero se convierte en un bien preciado y cada vez más reducido. Lo que hace falta es construir una sociedad donde no tener trabajo no sea una tragedia (para ello, garantizar una Renta Básica Universal) y donde se reduzca la jornada laboral para repartir el trabajo, de manera que haya una sana competencia y no un puesto de trabajo por cada 10 trabajadores, donde hay una carrera hacia el fondo.

Esas son las principales medidas que se me ocurren ahora mismo para que no nos convirtamos en meros esclavos, pero seguramente surjan otras que puedan ser incluso mejores en el futuro. Nos acercamos a la “era post-trabajo”.

Anonymous y The Pirate Bay promocionan a los Partidos Pirata para el Parlamento Europeo

En un impulso de visibilidad esta última semana de campaña, Anonymous y The Pirate Bay están promocionando a los partidos piratas europeos para esta elecciones al Parlamento Europeo. Mientras que anonymous lo ha twiteado desde su cuenta con más seguidores, The Pirate Bay proporciona un doodle personalizado para cada país que se presenta a las europeas. Es el apoyo de Anonymous y The Pirate Bay a un movimiento global del que forman parte.

A la Confederación Pirata no nos menciona ni el tato estas elecciones. Sólo hemos salido en el telediario de la Sexta cuando anunciamos la iniciativa de quiensoy.org y en algunos programas locales. Ninguna encuesta nos da un escaño, y en la mayoría de las encuestas ni se dignan a meternos como opción a elegir.

Pero para quien lo dude, los piratas también nos presentamos a las elecciones en España y en Europa, con un programa consensuado paneuropeo (ya quisieran poder decir eso los otros partidos) y vamos a pelear nuestro escaño. No abogamos por el voto útil, no contamos con líderes mesiánicos salvadores (es lo que tiene ser horizontales) ni con maletines cargados de dinero para financiar nuestras campañas (es lo que tiene ir contra el status-quo). Casi no salimos ni en los medios alternativos, porque es más fácil apoyar al líder mediático de turno. Somos más “15M” que esos nuevos partidos de líderes mediáticos y sufrimos las consecuencias.

No nos va la vida en sacar un escaño porque no somos un partido nacido para unas elecciones concretas. Aspiramos a algo más que eso. Somos gente seria y trabajadora. Hormiguitas de la democracia, que es nuestro método y fiel compañera. Fieles a nuestros principios, desde que nació el movimiento pirata en 2006 hemos venido para quedarnos luchando con la gente.

Tenemos ya dos eurodiputados piratas y aspiramos a multiplicar ese número estas elecciones. Estamos en la última semana de campaña, y ahora la cuenta de Anonymous con más seguidores (más de un millón) twitea apoyando nuestras candidaturas:

Además de esto, The Pirate Bay está mostrando su apoyo a las candidaturas de cada partido pirata que se presenta a las elecciones al Parlamento Europeo este fin de semana, como podéis ver en su web, donde sale la promoción en nuestro caso a la Confederación Pirata:

No es casual este apoyo de Anonymous y The Pirate Bay, así como otros movimientos de Internet, porque los piratas somos el movimiento político organizado a nivel internacional (con presencia en más de 60 países) que más y mejor ha defendido a los ciudadanos conectados, y a los que quedan por conectarse.  Es el apoyo de Anonymous y The Pirate Bay a un movimiento global del que forman parte.

Así que estas elecciones no te quedas en casa. Acúerdate de Julian Assange y Snowden pidiendo la transparencia radical que practicamos los piratas. De esa mugre corrupta que esconde la alfombra roja de los Borbones. Acuérdate de todos esos torrents que descargaste estos últimos cuatro años. De ese Internet neutral que usan tus hijos para entrar en la Wikipedia. Acuérdate de esa democracia real que no tenemos y tanto queremos. Piensa en tu futuro, mueve tu cucú, hazte un favor y vota a la Confederación Pirata, por coherencia, ya que te estarás votando a tí mismo.

Rick Falkvinge tiene en su blog más información sobre la campaña de los piratas en The Pirate Bay.

La abstención perpetúa el bipartidismo

La época dorada del bipartidismo parece haber acabado, y sin embargo pese a que los grandes partidos pierden millones de votantes en intención de voto, siguen copando un porcentaje de voto demasiado alto en los resultados ¿cómo puede ser? se preguntarán muchos. Las matemáticas no mienten, como veremos: en un escenario bipartidista, un partido puede perder el 50% de sus votos y sólo bajar del 52% al 50% de escaños. Aun más: veremos que puedes perder votos y ganar escaños, tranquilamente, y que es un escenario muy real: es lo que le pasaría hoy al PSOE si se hiciesen unas elecciones generales.

Supongamos unas elecciones inventadas, donde el Partido Azul saca 1000 votos, el Partido Rojo saca 800 votos, y el Partido Verde obtiene 100 votos. En total, son 1900 votos, y el reparto queda así:

Partido Número de votos Porcentaje de voto
Partido Azul 1000 votos 52.63% votos
Partido Rojo 800 votos 42.10% votos
Partido Verde 100 votos 5.26% votos

Como veis, es una situación donde reina el bipartidismo, como antaño en España. Ahora imaginemos que la gente deja de votar en masa a los dos grandes partidos, pero en vez de cambiar el sentido del voto, simplemente se cabrean y se quedan en casa; es decir, no votan. Pongamos que por ejemplo el Partido Azul recibe la mitad de votos (500 votos), y el Partido Rojo también (400 votos), pero el Partido Verde se mantiene (100 votos). ¿qué pasará? Aquí tenéis los resultados:

Partido Número de votos Porcentaje de voto
Partido Azul 500 votos 50.00% votos
Partido Rojo 400 votos 40.00% votos
Partido Verde 100 votos 10.00% votos

Resulta sorprendente: pese a perder la mitad de su masa de votantes, el Partido Azul sólo pasa de tener el 52.63% de los votos al 50%, y el Partido Rojo también pasa sólo del 42.10% al 40%. Ambos siguen siendo los partidos mayoritarios por goleada. El Partido Verde multiplica casi por dos el porcentaje de votos, aunque sigue siendo claramente minoritario.

Si estas fuesen elecciones al Congreso, significaría que a lo mejor el Partido Azul, pese a perder el 50% de sus votantes, pasaría de 182 a 175 escaños, es decir sólo perdería un 3% de sus escaños. Creo que esto deja bastante claro porqué la abstención es nociva.

Este caso que he puesto además se asemeja en gran medida a la realidad actual española. El Partido Popular consiguió 10.8 millones de votos en las elecciones generales de 2011, pero según encuestas recientes, perdería más de 4 millones de votos. Según ese artículo, al PSOE le pasaría lo mismo, pero como pierde menos votos que el PP, conseguiría a día de hoy más escaños que en 2011 incluso perdiendo varios millones de votos ¿mola eh?

Todo esto se explica de forma sencilla: a la hora de la verdad, la abstención no cuenta. El número de votos que hayas perdido o ganado es irrelevante. Lo que realmente importa es cuantos votos tienes con respecto al resto, o, en otras palabras: lo que cuenta es el porcentaje de voto. Que la abstención es irrelevante se demostró en las elecciones generales de Jamaica en 1983, donde la oposición protestó generando un 97,3% de abstención. Como era de esperar, de nada sirvió: el entonces ya primer ministro consiguió holgadamente ser reelegido, consiguiendo el 100% de los escaños.

Como ejercicio, pongamos ahora que en vez de abstenerse, todos los votos que pierden el Partido Azul o el Partido Rojo van a parar al Partido Verde (podrían ir a parar a un cuarto partido minoritario o de nueva creación, pero tanto da). ¿cuál sería el resultado?

Partido Número de votos Porcentaje de voto
Partido Azul 500 votos 26.32% votos
Partido Rojo 400 votos 21.05% votos
Partido Verde 1000 votos 52.63% votos

El resultado como podemos ver es que el Partido Azul, al perder la mitad de sus votantes, pierde la mitad de sus escaños (pasa de tener el 52.64% a tener el 26.32%), y al partido Rojo le pasa lo mismo (del 42.10% al 21.05%). Es decir, la pérdida de votantes se traduce de forma proporcional en pérdida de escaños/porcentaje de voto, lo cual es lógico y deseable. Por otra parte, el Partido Verde pasa a ser el partido mayoritario, multiplicando por 10 su base de votantes y también por 10 su porcentaje de votos.

Es decir, cuando el número total de votos no varía (sigue sumando 1900), no se producen aberraciones y las variaciones en número de votos a cada partido se traduce de forma proporcional y por igual en variaciones en porcentaje de votos sobre el total, que es lo que se utiliza para calcular el número de escaños en un parlamento. Y por eso, estas elecciones europeas, votes a quien votes, por favor, vota.

A favor de incumplir el programa electoral

Acabo de llegar de un interesante debate entre los 4 candidatos a las primarias europeas de EQUO. No tuve oportunidad de alimentar el debate allí, así que lo hago desde este humilde blog, y así así aprovecho para dejarlo escrito.

Así que la hostia primero y luego ya la explicación: yo soy un firme defensor de poder incumplir el programa electoral. Y no lo digo cínicamente, sino con toda honestidad. No se me lancen a la yugular todavía, que les voy a poner un ejemplo. Creo que en Gamonal el PP hizo bien al incumplir su programa electoral, puesto que es lo que pedía la ciudadanía. También creo que lo que Gamonal ha demostrado es la gran falta de mecanismos democráticos en las instituciones y en los partidos para rectificar ¡Rectificar es de sabios! ¿somos sabios?

Necesitamos democracia pata negra

Para ganar hay que cambiar las reglas del juego. Tenemos elecciones cada cuatro años, y el programa tradicionalmente se hace para unas elecciones y va a misa. Pero yo no quiero un programa electoral que vaya a misa. No tienes sentido decir “democracia no es votar cada cuatro años”, pero luego hacer eso mismo con el programa electoral.

Muchos me dirán que es muy difícil de vender unas siglas en unas elecciones diciendo “este es nuestro programa, pero igual no lo cumplo”. Nadie dijo que hacer política de forma honesta sea fácil. Ahora que viene el periodo electoral es el momento de la verdad. Habrá que explicarse mejor: “ojo que sólo lo dejaré de cumplir el programa si vosotros así lo decidís”, y habrá que poner ejemplos como Gamonal para que la gente nos entienda. Y es con cosas como esta que se demuestra qué partidos son diferentes de verdad y cuales lo son sólo de boquilla.

¿Ya os deja de sonar tan raro lo que digo no? Quiero recalcar que por todo lo anterior, me han gustado especialmente las palabras finales de @reyesmontiel en el debate, que frente a otros candidatos que hablaban de que “tenemos un programa muy completo”, ella matizaba que hay que escuchar a la ciudadanía, que hay que abrirse a gente de fuera del proyecto verde, que hay que construir juntos.

El proceso democrático debe poder continuar más allá de las elecciones. Por supuesto, esos mecanismos que al principio decía que faltan en partidos e instituciones deberían mencionarse también en el programa; es decir, necesitamos un programa que contemple ser incumplido. Y así, si lo incumples mediante los cauces establecidos realmente no lo estás incumpliendo ¿mola eh? ¿es o no un cambio de sistema? los medios informativos se van a volver locos, pero simplemente se trata de ser razonables.

Porque por supuesto que el programa debe ser algo razonable. Podría, por ejemplo, haber un proceso de recogida de apoyos para iniciativas, y si una iniciativa tiene suficiente apoyo se hace una votación vinculante. Tanto la recogida de firmas como el “referéndum” podrían tener cuotas mínimas de participación. Porque tampoco es plan que lo que votaron 1 millón de personas lo rectifiquen 200, supongo yo. Lo importante es tener mecanismos democráticos, claros y efectivos. Un buen reglamento de participación, ya me lo habéis escuchado muchos decir en la Confederación Pirata. Necesitamos formas democráticas claras no sólo de rectificar, sino de decidir nuevas cosas. Porque eso también es transparencia, rendición de cuentas, democracia pata negra.

El oscuro mundo tecnológico

Reproduzco aquí un comentario que he puesto en la noticia de meneame “Perdiendo el tren“, que enlaza a un artículo de Enrique Dans sobre la profunda ignorancia de las nuevas generaciones sobre la tecnología, negando el mito de “nativo digital”:

Decía el bueno de Arthur. C. Clarke que “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. La biología por ejemplo es una caja negra mágica extremadamente compleja ¿cómo funciona un ser pluricelular? ¿cómo funciona la física cuántica? Da igual, es magia, funciona. Así ha sido siempre no sólo para el ser humano, sino más aun para el resto de los seres vivos.

Los humanos somos de los pocos seres vivos que podemos llegar a comprender parte de la complejidad del mundo en que vivimos a mayor detalle, y con la tecnología crear aun una mayor complejidad, como es el caso de la informática tanto en software como en hardware. Pero como decía otro de los grandes, Einstein: “Todos somos unos ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

Andamos en la oscuridad, cada cual con una pequeña vela que ilumina nuestro conocimiento. Somos afortunados por dominar el fuego; y debemos mantener la llama de la razón encendida, en el oscuro mundo tecnológico, porque la oscuridad apaga la razón y enciende el pensamiento mágico.



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